Noriega, un cruel dictador pero un pais con menos criminalidad?

crimenes

No pretendemos importunar ni ser irrespetuosos con un tema tan preocupante y doloroso, pero sinceramente si uno echa un vistazo al panorama delictivo y criminal de Panamá, la imagen que destila es alarmante.

Seamos claros, la violencia, homicidios y crímenes campan a sus anchas por la mayor parte del territorio nacional panameño, parece ser que la violencia e impunidad son dos ingredientes bien condimentados en Panamá.

El crimen parece esconderse en cada esquina de Panamá, como si se tratase de una opción más a elegir; la vida y la muerte van, más que nunca, de la mano en la vida de muchos ciudadanos panameños. Un pesado bagaje para un país que aspira a ser referencia en Latinoamérica.

Colon - Rock Bottom

Una historia de Violencia

Este sería un acertado título para definir en el estado de las calles de diferentes barrios y zonas de Panamá; crímenes, violencia e impunidad son conceptos que se graban a fuego lento en la impronta actual de este país.

Pero ¿Por qué la violencia vive en la sociedad panameña?, bueno, en este sentido es primordial acudir a la base que sustenta parte de la tradición y cultura de un país. Entender esta compleja realidad requiere tener en cuenta factores tan importantes como las carencias que tienen varios sectores de la población: digna salud preventiva y educación, además de una gestión del tiempo libre nula.

Estudios han estimado que, después de la invasión de Estados Unidos (a partir de 1990), el porcentaje de violencia ha aumentado considerablemente, al “generar” un tránsito mayor de armas y drogas, pues aumentó la visibilidad de la impresionante situación geográfica del país.

A modo de dato, sin más, la violencia en la “sociedad” (que no en la realidad) disminuyó considerablemente en el régimen de Noriega, pues la población era temerosa de las locuras y miserias de esta devastadora etapa de Panamá.

Isla Coiba es testigo mudo de esta controversia, el terror a caer en la cárcel que albergaba este paraíso tropical era suficiente para detener la violencia de la sociedad; paradójicamente esta violencia residía entre sus muros: atrocidades como nunca vistas flotan en el aire de estas tristes ruinas, del pasado de Panamá.

Cualquier defensor de todo régimen es capaz de apoyarse en los fenomenales datos de baja delincuencia, crímenes etc, que estas terribles lacras políticas conllevan para un país, dese aquí condenaos cualquier régimen dictatorial.

Un día más un crimen más

La muerte y la violencia es un pasajero más en el camino de la vida de los ciudadanos de Panamá. Panamá Oeste se lleva el dudoso honor de ser, la zona más conflictivas del país.

San Miguelito, Colón, así como algunos sectores de Arraiján, La Chorrera, Capira, Chame y San Carlos comienzan a dibujar un panorama criminal sin precedentes, creciente y mortal.

Más que la capacidad de una cultura de ser violenta, es fácil observar otras fallas que permiten consolidar la capacidad del individuo a cometer crímenes. Por ejemplo, vamos a destacar unos datos que definen bien la situación penitenciaria y de castigo de delitos:

  • Sólo el 36,5% (alrededor de más de 5.500 personas) tiene condena en ejecución.

  • El 63% del resto de la población reclusa se encuentra en detención preventiva, el índice de detención preventiva más alto del mundo; personas encerradas sin sentencia. Algo falla ¿no?.

  • El delito más condenado es el delito contra el patrimonio con un 32%, le sigue contra la Salud pública un 26%, delito contra la vida y la integridad un escaso 18%, en comparación a la violencia que vive el país.

He aquí una de los puntos negros que sustentan los crímenes en panamá, la facilidad de cometer un crimen y ser impone bajo los ojos de la sociedad y la Ley.

Gobierno de Varela. Más datos de violencia

Una de las máximas prioridades del gobierno de Varela es cerrar el cerco a la delincuencia y a la violencia. ¿Lo ha conseguido? Pues parece que por el momento no.

Su proyecto “Barrios Seguros” no está dando los resultados esperados, en los 100 primeros días del gobierno de Varela, se han sucedido al menos 159 asesinatos. Pueden ustedes hacer las cuentas: 1,5 asesinatos al día.

La tasa de homicidios en Colon es la más alta, 27 por cada 100.000 habitantes, la posibilidad de morir asesinado es una realidad palpable.

¿Crímenes en Panamá? Pase usted y sírvase usted mismo, parece decir el actual panorama de violencia e impunidad que vive Panamá.

Lea aqui: Crimen en Panamá: 665 homicidios en 2013 >>

La ciudadanía de Panamá no se merece este sufrimiento y dolor, no corresponde a la calidez de sus gentes, amor y orgullo por su patria. Es necesario terminar con la violencia de una vez, pues el desarrollo de Panamá depende de ello.

¿Tienes miedo de vivir en Panamá? ¿Es la violencia problema de unos pocos? ¿Podrá este gobierno combatir los crímenes?

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  • Federic

    Noriega, no fue un cruel dictador, quizas fue alguien que abuso del poder, pero cruel? Cruel fue Pinochet, Mobutu, Pot Pot, Fidel Castro, Mao Tse Tung, o el mejor de todos Lee Kwan-Yew, ojala tuvieramos uno como ese en Panamá, uno que fusile, y se lleve por los cachos a todos los corruptos, ladrones y canceres de la sociedad. Entonces volveriamos a ser una tacita de oro, lastima que Lee Kwan-Yew naciera en otra latitud.