El machismo sostiene las diferencias de género en Panamá

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Todos sabemos de las posibilidades ilimitadas que posee Panamá, para convertirse en uno de los países referentes, en determinados sectores, en el mundo. Pero para ser una gran nación es necesario, por no decir de obligado cumplimiento, mantener y practicar la autocrítica, pues de ella han salido las mejores ideas y proyectos de futuro para Panamá.

Avanzado el año 2015 todavía es necesario dar voz a determinados problemas sociales, que deberían ser sólo un mal recuerdo y un recurso para aprender a ser una sociedad más igualitaria. La desigualdad de género cabalga a lomos de un exacerbado machismo que, lejos de ir desapareciendo parece estancarse ante los mimbres de una cultura tradicional y ciega.

Consecuencias del machismo: Roles Tradicionales

El tema de la desigualdad de género es un problema lo bastante complejo como para desarrollarlo pormenorizadamente, pero es cierto que en las cosas sencillas se ve la realidad.

La desigualdad de género apunta a que por diferencia de sexo no se pueda tener las mismas posibilidades para desarrollarse en la vida que la otra parte.

Buen parte de culpa lo tienen los tradicionales roles establecidos dentro de la sociedad mundial y panameña en concreto; La mujer se define con un papel secundario al del hombre, con unas “obligaciones” sociales atribuidas intrínsecamente por el mero de ser mujer.

El hombre en cambio se dibuja como la posición dominante, fuerte y dominadora  de la sociedad, ala que década tras década se ha ido integrando en todos los aspectos de la sociedad: laboral, político, económico etc.

En el día a día esto se puede observar en

  • La ciudadanía, criterios, normas o leyes que distinguen por género.
  • Oportunidades de trabajo, el hombre ocupa más puestos de trabajo que la mujer, y en ocasiones si se requiere el perfil de una mujer se le exige connotaciones tan machistas como “Buena Presencia
  • En la salud y en la autonomía económica, dentro de un núcleo familiar donde el varón está por encima de la mujer, casi invisible, las necesidades siempre estarán cubiertas por parte del hombre incluso en el terreno de la salud. Si el motor económico es del hombre sin posibilidad de que la mujer pueda establecer su línea de ingreso, la dependencia llega  a maniatar socialmente y personalmente a las mujeres.
  • Violencia de género, el uso de la violencia por parte del hombre frente a la mujer se ha multiplicado exponencialmente; triste es recordad el espeluznante dato dl año 2013 con un aumento de 65% de asesinato de mujeres en el país.

Seguramente conozcas o vivas el machismo en tu propia piel, respires la desigualdad de género por las calles de Panamá… no debes de avergonzarte sino  debes luchar por cambiar esta peligrosa tendencia.

La cultura familiar es el nicho donde se relanzan todas estas cuestiones de desigualdad y machismo; la exclusión social, falta de referentes materno-parentales están generando que la adolescencia se cimente en principios basados en la supremacía del hombre sobre la mujer.

En Panamá, Los roles masculinos y femeninos deben de sustentarse en valores basados en el cuidado, respeto, la modestia y la educación, con el fin de alcanzar unos niveles de desigualdad mínimos.

El machismo un problema global

Como hemos dicho anteriormente, no se trata de un problema específico sino que está muy instaurado y globalizado en el mundo. Existe un estudio denominado la teoría de las dimensiones culturales de Hofstede, que mediante parámetros y medidas, define eficazmente las grandes diferencias sociales entre las culturas.

Para ello maneja ciertos conceptos sociales como son la distancia de poder, el individualismo, o la masculinidad, que les ha llevado a lanzar una tabla de valores que deja muy claro la desigualdad de género en los diferentes países. Si atendemos al coeficiente de Masculinidad (relevante ante la desigualdad de género) las conclusiones son las siguientes:

En los países nórdicos apenas existe un concepto de masculinidad discriminatorio frente a la mujer, Noruega o Suecia están en estos valores. En el resto de Europa los porcentajes no llegan a ser muy altos, en cambio Latinoamérica nos encontramos con grandes datos altos y alternancia de países con números más bajos. En Venezuela existen grandes problemas de desigualdad de género en cambio en Chile se alcanzan valores europeos.

De este estudio se desgrana que los países Latinoamericanos tienen mayores problemas de desigualdad de género, pues los roles tradicionales están sustentados en una cultura tradicional arraigada arcaica, anclada en valores discriminatorios, donde los tabúes sobre sexualidad han marcado esta forma de entender la sociedad.

No te calles, no participes de la invisibilidad social y lucha para que los derechos de la mujer y el hombre de Panamá estén a la par.

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